martes, 27 de julio de 2010





Sigue habiendo atardeceres preciosos desde el balcón de mi piso.


Todavía me acuerdo de ti cada vez que cae el sol. Nos prometimos que veríamos amanecer en la giralda juntos, ¿recuerdas?. Te tengo todavía demasiado presente. Tu tú del pasado sigue a mi lado. Me sonríe tan bella, sin maquillaje. Huele muy bien su pelo. Me hace sentir feliz. Hace que estalle en lucecitas de colores. Que me pierda en el infinito de su mirada, que me ahogue de sed en sus labios, que me esfume en una caricia casual. Me convierte en todo y nada. 


Pero ahora eres sólo una estatua de yeso. Fría, impávida, vacía, quieta. Muerta.

Y mañana es posible que te vuelva a ver. Espero que hayas recuperado tu color original. Sabes que sin ti me muero. Y ahora, cuando te sientas a mi lado, no eres tú.

Eres simplemente ya un cuerpo y un nombre. Pero no la magia. No la sorpresa. Ya no hay sonrisa ni detonación. ¿Dónde quedó esa asfixia del corazón que producía tu voz? Ahora eres dolor, eres tierra seca y agrietada, eres un cactus espinoso, eres un golpe en el codo, eres hiel, eres un ruido monótono de obreros fustigados, eres piel rasgada y sangrante. Eres nada.


Y aún así, sigo aquí, escribiéndote en la oscuridad. Porque soy siervo de tus pasos.









Quemas- Deluxe

Con todo lo que tú eras,

con todas tus cositas buenas,
¿por qué haces tanto daño
y quemas, quemas, quemas?

Y tu voz que era el silencio,
la calma más suave del río,
¿por qué se vuelve lamento
y frío, frío, frío?

¿Qué son todas esas sombras
que han oscurecido el día,
que hacen hoy sangrar tu herida
y van a hacer sangrar la mía?

Y tu voz que era el silencio,
la calma más suave del río,
¿por qué se vuelve tormenta
y frío, frío, frío?


sábado, 24 de julio de 2010





Me voy al campo de mi abuelo, al fin. Esta es la vista desde la entrada. Lo del fondo es un convento del siglo XVIII, ahora propiedad de mi abuelo y de mi madre.


Allí haré fotos. Y te pensaré.



Echo de menos tu olor. Al principio no me gustaba, ¿sabes? Me resultaba incómodo.

Y ahora no puedo vivir sin él. No puedo.

viernes, 23 de julio de 2010



Muchas veces me han besado.



Pero nunca, jamás, he besado yo.

miércoles, 21 de julio de 2010





Cronología de los hechos:
- Te conozco. 


- Me fascinas.
- Te adoro.
- Eres preciosa.
- Me confundo.
- Me engaño a mí mismo.
- Te adoro.
- Haces que me sienta especial. 
- Despareces. 
- Te comienzo a necesitar. 
- Me confundo cada vez más.
- Busco pruebas. 
- Me engaño. 
- Pierdo a terceros.
- Recapacito. 
- Llego a la conclusión.
- Acepto que te quiero.
- Te quiero.
- Te necesito cada vez más.
- Vuelves a desaparecer.
- Me haces daño. 
- Sufro tus ausencias.
- Te ansío.
- Lloro a tu lado y ni te das cuenta.
- Haces que me odie. 
- Te odio.
- Te sueño.
- Hago daño a terceros. 
- Descubro que te deseo.
- Te añoro.
- Te odio una vez más.
- Te vuelvo a necesitar, sorprendentemente.
- Te quiero.
- Vuelvo a soñarte.
- Te pienso.
- Te pienso.
- Te pienso.

- Un último sueño.
- Y entonces, comprendo.
- TE SIENTO.


- Te quiero.




Y desde ese momento, me muero.

lunes, 19 de julio de 2010




Ya empiezo a sufrir el verano en Fuengirola. El síndrome periódico por el que siempre estoy aburrido, desganado, sudando, con hambre, atolondrado, triste.


Siento un vacío inmenso en estos instantes, y lo seguiré sintiendo en los próximos meses. No hacer nada me produce estrés. Percibo que el tiempo pasa con cada vez más rapidez, temo perder los días y hacerme viejo sin hacer nada por evitarlo. No aprovecho nada el tiempo. Me voy pudriendo en mi habitación. Hasta me cansaré de escuchar mis vinilos, y mi piano comenzará a acumular polvo.

Y cuando me quiera dar cuenta, estoy en septiembre. Y de septiembre a la Navidad, solo veo un paso.


Odio esta vida tan rápida y vacía. Odio no vivirla plenamente para sentirme completo. Cuando está llena de momentos, transcurre todo más lento, porque hay cosas que rememorar.



Y yo necesito tener algo que recordar de esta etapa de mi vida.



Necesito amar por primera vez.


Amar de verdad.

domingo, 18 de julio de 2010




Ayer estuve en casa de mis abuelos, después de muchos meses. Mi abuela sigue con sus paranoias, supongo que típicas con su edad. ¿Pero en serio vuestras abuelas se ponen a llorar cada vez que te cuentan que uno de los perros no come suficiente, o que ha desparecido un gato? No, no es normal. Pero la familia e' la familia, al fin y al cabo. En definitiva, estuvo bien. Vi a mi prima pequeña, que lo pasa genial conmigo. Yo no soy nada niñero, no los soporto, no les hago carantoñas ni tengo paciencia. Pero ella me mira a los ojos tan inteligentemente, y saca mi vena paterna. Aunque más de padre, me siento como con un buen rollo con ella, espero que le permitan crecer con libertad y que se convierta en una persona especial.



Y hoy, he estado comiendo con mi grupo de heterodoxos. Los más raros del pueblo nos hemos reunido para hablar de frikadas y filosofía mundana. Ya sabes, esas conversaciones acompañadas de una (o varias) cervezas en las que se arregla el mundo. He pasado por la calle de él, casi un año después de la última vez.


Y ahora, me tumbo en mi cama. Y pongo a los Beatles. Y me acuerdo de tu sonrisa. Podría cantarte varias canciones de este disco. Como Help!, I need you, Tell me what you see o Yesterday. Pero sobre todo, esta que aquí os pongo:



sábado, 17 de julio de 2010


Al fin, necesitaba romperme los huesos en el Tramps, con música horrible, guiris borrachos, y humo tóxico. Allí me encuentro en mi salsa, mira tú por donde. Pues sí, ya estoy en mi Fuengirola natal.

Hoy, tu nombre ha salido en la conversación con mis dos grandes amigas. Y te puedo jurar que nadie, jamás, te ha descrito ni lo hará con tan bellas y delicadas palabras como lo he hecho yo. Porque cada vez estoy más y más convencido de lo que siento.

sábado, 3 de julio de 2010

Venga inténtalo. A ti se te daba bien esto, ¿recuerdas? Era fácil, simplemente te ponías cada tarde a escribir lo primero que saliese. Muchas veces empezabas sin tener nada planeado, y poco a poco iban fluyendo palabras que desconocías o que no esperabas. Además, siempre quisiste un portátil, para escribir desde tu cama.

Ahora estoy en mi cama, con mi portátil. Hace frío en mi habitación, y eso que acabamos de estrenar julio. Me gusta mirar por la ventana, y ver aquellas dos farolas. Y a veces, dependiendo del momento, la luna a lo lejos, observándome a través de las buganvillas. Me pica el cuello, llevo puesta mi vieja palestina. Tenía algo de polvo ya. Y como siempre, me surge el temor. Arañas, arañas por todos sitios. Me pica todo el cuerpo de pensarlo. No soporto las arañas. Son horribles. Y tienen un nombre espantoso. La ñ nunca es bien recibida.


Todo cambia. La vida se transforma en muerte. El futuro será un ahora y un ayer. El recuerdo fue una vez el instante. El amor pasará a ser odio. La felicidad, una desdicha. Y la tristeza, una fuerza por la que sonreír.

El que fue feliz, vive triste porque dejó de serlo. El que se vio sumido en la tristeza, maldice todavía su desdicha, pero encuentra la recompensa por el camino recorrido.




Se me hace difícil seguir escribiendo. No sé qué decir. Tantas cosas me pasan diariamente. Por tantas personas derramo lágrimas. Hoy lloraba a tu lado, cuando te tenía al otro lado de la pantalla del ordenador. Una vez más, tu no pensabas que mis ironías tenían mucho de verdad.
Necesito desbloquearme, reiniciar. Decir muchos te quieros. Necesito sentir. Sentir. Eso es. Y vuelvo a definir lo que siento, como ya hice alguna que otra vez:



Duda
Angustia
Vacío
Impaciencia
Desconfianza,

Sospecha
Ignorancia
Enajenación
Nulidad
Temor
E-x-a-s-p-e-r-a-c-i-ó-n.

!



F R U S T R A C I Ó N