lunes, 19 de julio de 2010




Ya empiezo a sufrir el verano en Fuengirola. El síndrome periódico por el que siempre estoy aburrido, desganado, sudando, con hambre, atolondrado, triste.


Siento un vacío inmenso en estos instantes, y lo seguiré sintiendo en los próximos meses. No hacer nada me produce estrés. Percibo que el tiempo pasa con cada vez más rapidez, temo perder los días y hacerme viejo sin hacer nada por evitarlo. No aprovecho nada el tiempo. Me voy pudriendo en mi habitación. Hasta me cansaré de escuchar mis vinilos, y mi piano comenzará a acumular polvo.

Y cuando me quiera dar cuenta, estoy en septiembre. Y de septiembre a la Navidad, solo veo un paso.


Odio esta vida tan rápida y vacía. Odio no vivirla plenamente para sentirme completo. Cuando está llena de momentos, transcurre todo más lento, porque hay cosas que rememorar.



Y yo necesito tener algo que recordar de esta etapa de mi vida.



Necesito amar por primera vez.


Amar de verdad.

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