Ten por seguro, compañera de viaje, que no conocerás a nadie en tu vida que te quiera como te quise yo.
jueves, 30 de septiembre de 2010
viernes, 24 de septiembre de 2010
Voy a inmolarme ante tus ojos.
He de hacerlo. Sacrificar mi vida por una causa nacional. Por una razón de Estado.
Soy un mártir y un terrorista.
Porque el otro país en el que resides, en el de mi corazón, va a estallar de tanta presión mediática, saturado de sensaciones, agotado de idas y venidas. Porque el Estado ya es insostenible, no me permite aguantar en pie. Porque es necesario para alcanzar la paz. Es una cuestión de honor, también de orgullo, también de deber. He de proteger a la nación. Los medios justificarán mi fin.
Rasgaré mis ropas, arrancaré mis pelos, destrozaré mi cuerpo, para poder enseñarte todo lo que llevo dentro.
He de hacerlo. Sacrificar mi vida por una causa nacional. Por una razón de Estado.
Soy un mártir y un terrorista.
Porque el otro país en el que resides, en el de mi corazón, va a estallar de tanta presión mediática, saturado de sensaciones, agotado de idas y venidas. Porque el Estado ya es insostenible, no me permite aguantar en pie. Porque es necesario para alcanzar la paz. Es una cuestión de honor, también de orgullo, también de deber. He de proteger a la nación. Los medios justificarán mi fin.
Rasgaré mis ropas, arrancaré mis pelos, destrozaré mi cuerpo, para poder enseñarte todo lo que llevo dentro.
lunes, 6 de septiembre de 2010
Predicciones
Dentro de cinco minutos, en cuanto me acabe esta merienda improvisada, entraré en la sala de estudios. Me sentaré a tu lado, y te escucharé murmurar alguna canción. Haré como que estudio, pero en mi mente solo habrá cabida para ti. Entonces levantaré la cabeza y te miraré a la cara, de perfil. Frente, ceja, párpado, pestaña, nariz, mejilla, comisura, labios, mentón. Me zambulliré en la profundidades de tus ojos, que miran a papel, me acongojaré del enigma y el misterio que encierran. Quizás te des cuenta de que alguien está intentando desentrañarte y descubrirte. Entonces mirarás a mis ojos durante dos, tres segundos. Tres segundos en los que el corazón se parará, la mente se quedará en blanco, temblarán levemente mis labios, y el cuerpo será incapaz de reaccionar. En completo estado de shock. Hasta que me regales tu voz.
-¿Qué?
-Nada... Nada.
Sólo pensaba.
-¿Qué?
-Nada... Nada.
Sólo pensaba.
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