
He vuelto, pero como si no estuviese aquí. Sigo ausente. En algún lugar desconocido.
No me hallo. Vivo sin vivir en mí.
¿Vivo?
Cada vez voy desentrañando un poco más los hilos que lo mueven todo. Por eso no me sorprendo ya. Porque todo está pasando tal y como pensaba que pasaría.
Es una navidad terrible.
Aunque bien es cierto que hace años ya que dejé de creer en la navidad. Pero empecé a creer en los valores originales, en la familia, en la sabrosa cena, en la caridad, el calor, el abrigo. Ya ni eso existe.
Han sido, son unas navidades muy frías. Congelado estoy. Y me duelen las muñecas.
Y el corazón.
Se rompe, oídme. Se rompe, me rompo.
Y sucumbo otra noche más.