jueves, 28 de enero de 2010
Anoche me acosté a las 6 por culpa de un maldito individuo.
Pero lo pasé bien.
Estoy super super mega agobiado. Pero no lo aparento. Tengo dos exámenes ultradifíciles la semana que viene: no he empezado a estudiar NINGUNO.
Deberían pegarme.
Aunque ya me pegaré yo la torta con la realidad. Me la pegarán los profesores, más bien, un ceraco como un castillo.
Pero bueno, tendré la consciencia tranquila, porque sé que no estudié ni aprobé... porque no me dio la gana.
Necesito cambiar esos aspectos de mí. Soy un estudiante pésimo, horrible, horroroso. Aunque tenga matrícula de honor en Bachiller, eso no significa nada. Allí era todo fácil. Aquí ya no tanto.
Chico, no te confíes.
Que te la pegas, que te la vas a pegar.
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