Me has hecho volver a aparecer aquí, a obligarte a tratar de describirte, cuando ya hemos comprobado mil y una veces que eso no es posible.
Me has hecho volver, justo ahora, que había conseguido calmar las tres partes de mi, para hacernos saltar por los aires.
Y repito que no es posible describirte del todo, pero aquí me tengo, porque de alguna manera tendré que sacarme esto que bombea del pecho, que empuja hacia delante y me hace perder el equilibrio. Que no sé cómo eres, precisamente porque eres producto mío, y yo te creé.
Que lo único que queda del amor es el vacío que deja cuando se va, tal vez porque nunca llenó nada.
Otra vez la búsqueda de lo imposible.
Siento el calor inerte del abrazo que no llega.