He vuelto otra vez a hacerlo
(el tic en mi ojo me delata)
y ese pecho que viste
siento que me estalla.
He vuelto a jugar con fuego,
sin recordar que mis pensamientos
me servirán de metralla.
Lleno las paredes de marcas
y lo siento,
lo siento,
lo lamento.
He vuelto a inmolarme,
a matar a mis hijos,
a comerme a sus madres,
y aún así está el vacío
que me pesa, que me abate
que me lleva,
que me consume,
que me atrae
hasta el fondo,
que ahoga a la esfera que soy.
¿Te acuerdas?
aquella esfera que soy,
aquella sensación
de desgaste, de frío,
de viento, de abismo
ese vértigo, esa arenilla.
aspereza que rechina.