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Las frases hechas necesitan ser deshechas.
Aunque los prejuicios sean buenos, en parte, los pequeñitos. Te preparan para lo que te puedes encontrar. Te guían. Y para qué negarlo, la mayoría de las veces aciertan, y podemos sacar provecho de esa probabilidad.
Pero cuando se equivocan, es difícil reemplazar la idea inicial. Por eso han de ser minúsculos, como pegatinas, etiquetas que poner y quitar.
Pero está prohibido fijar carteles.
(Este post no viene a nadie especial. Tan sólo merece la pena por la foto. No sé por qué, me llama mucho la atención. Tiene significado para mí, mucho.)