"Aquellos safaris sin fin se esfumaron sin avisar"
Hoy he vuelto a pasear por las calles de la ciudad que fue nuestra. Recordé a la Sevilla que se doblaba ante nuestros pies, que se esforzaba por ofrecernos lo mejor. La ciudad no tenía secretos para los dos. Era nuestro escondite, nuestro lugar privado, íntimo. Aquella plaza, aquel banco y aquel parque te echan de menos y no pueden vivir sin ti.
Hoy, todos los árboles preguntan por ti.
"¿Cómo es que has podido dejarla escapar?"
Confuso, no supe responder.
¿No entienden que nunca, en todos los momentos que estuvo a mi lado, la tuve a mi alcance?
