viernes, 24 de septiembre de 2010

Voy a inmolarme ante tus ojos.

He de hacerlo. Sacrificar mi vida por una causa nacional. Por una razón de Estado.

Soy un mártir y un terrorista.


Porque el otro país en el que resides, en el de mi corazón, va a estallar de tanta presión mediática, saturado de sensaciones, agotado de idas y venidas. Porque el Estado ya es insostenible, no me permite aguantar en pie. Porque es necesario para alcanzar la paz. Es una cuestión de honor, también de orgullo, también de deber. He de proteger a la nación. Los medios justificarán mi fin.



Rasgaré mis ropas, arrancaré mis pelos, destrozaré mi cuerpo, para poder enseñarte todo lo que llevo dentro.