En la libreta de piel negra escribo las palabras que nunca me atreví a decirte:
Solo existe el cielo en el reflejo de tus ojos.
No quiere la luna mecerme en su cuna de blanco mármol: creo que no le gustan mis cicatrices de humano.
Amé tus carencias.
Tu nombre ya me avisaba: eras inabarcable y eterna.
La piel es la primera de las vergüenzas.
El 37 cambia de pasajeros: la dicha y la ilusión ya no viajan en él, ahora es el momento de los sueños desgarrados y los ojos rotos. Fin de trayecto.
Quien más ha llorado por ti no he sido yo, ha sido mi guitarra.
Este sol que te ilumina me oscurece a mi también.
The stars look very different tonight.
Solo tengo un nombre: es que gritan tus ojos.
Amor... ¿eres siempre tan impuntual?