
Al fin, necesitaba romperme los huesos en el Tramps, con música horrible, guiris borrachos, y humo tóxico. Allí me encuentro en mi salsa, mira tú por donde. Pues sí, ya estoy en mi Fuengirola natal.
Hoy, tu nombre ha salido en la conversación con mis dos grandes amigas. Y te puedo jurar que nadie, jamás, te ha descrito ni lo hará con tan bellas y delicadas palabras como lo he hecho yo. Porque cada vez estoy más y más convencido de lo que siento.
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