domingo, 18 de julio de 2010




Ayer estuve en casa de mis abuelos, después de muchos meses. Mi abuela sigue con sus paranoias, supongo que típicas con su edad. ¿Pero en serio vuestras abuelas se ponen a llorar cada vez que te cuentan que uno de los perros no come suficiente, o que ha desparecido un gato? No, no es normal. Pero la familia e' la familia, al fin y al cabo. En definitiva, estuvo bien. Vi a mi prima pequeña, que lo pasa genial conmigo. Yo no soy nada niñero, no los soporto, no les hago carantoñas ni tengo paciencia. Pero ella me mira a los ojos tan inteligentemente, y saca mi vena paterna. Aunque más de padre, me siento como con un buen rollo con ella, espero que le permitan crecer con libertad y que se convierta en una persona especial.



Y hoy, he estado comiendo con mi grupo de heterodoxos. Los más raros del pueblo nos hemos reunido para hablar de frikadas y filosofía mundana. Ya sabes, esas conversaciones acompañadas de una (o varias) cervezas en las que se arregla el mundo. He pasado por la calle de él, casi un año después de la última vez.


Y ahora, me tumbo en mi cama. Y pongo a los Beatles. Y me acuerdo de tu sonrisa. Podría cantarte varias canciones de este disco. Como Help!, I need you, Tell me what you see o Yesterday. Pero sobre todo, esta que aquí os pongo:



sábado, 17 de julio de 2010


Al fin, necesitaba romperme los huesos en el Tramps, con música horrible, guiris borrachos, y humo tóxico. Allí me encuentro en mi salsa, mira tú por donde. Pues sí, ya estoy en mi Fuengirola natal.

Hoy, tu nombre ha salido en la conversación con mis dos grandes amigas. Y te puedo jurar que nadie, jamás, te ha descrito ni lo hará con tan bellas y delicadas palabras como lo he hecho yo. Porque cada vez estoy más y más convencido de lo que siento.

sábado, 3 de julio de 2010

Venga inténtalo. A ti se te daba bien esto, ¿recuerdas? Era fácil, simplemente te ponías cada tarde a escribir lo primero que saliese. Muchas veces empezabas sin tener nada planeado, y poco a poco iban fluyendo palabras que desconocías o que no esperabas. Además, siempre quisiste un portátil, para escribir desde tu cama.

Ahora estoy en mi cama, con mi portátil. Hace frío en mi habitación, y eso que acabamos de estrenar julio. Me gusta mirar por la ventana, y ver aquellas dos farolas. Y a veces, dependiendo del momento, la luna a lo lejos, observándome a través de las buganvillas. Me pica el cuello, llevo puesta mi vieja palestina. Tenía algo de polvo ya. Y como siempre, me surge el temor. Arañas, arañas por todos sitios. Me pica todo el cuerpo de pensarlo. No soporto las arañas. Son horribles. Y tienen un nombre espantoso. La ñ nunca es bien recibida.


Todo cambia. La vida se transforma en muerte. El futuro será un ahora y un ayer. El recuerdo fue una vez el instante. El amor pasará a ser odio. La felicidad, una desdicha. Y la tristeza, una fuerza por la que sonreír.

El que fue feliz, vive triste porque dejó de serlo. El que se vio sumido en la tristeza, maldice todavía su desdicha, pero encuentra la recompensa por el camino recorrido.




Se me hace difícil seguir escribiendo. No sé qué decir. Tantas cosas me pasan diariamente. Por tantas personas derramo lágrimas. Hoy lloraba a tu lado, cuando te tenía al otro lado de la pantalla del ordenador. Una vez más, tu no pensabas que mis ironías tenían mucho de verdad.
Necesito desbloquearme, reiniciar. Decir muchos te quieros. Necesito sentir. Sentir. Eso es. Y vuelvo a definir lo que siento, como ya hice alguna que otra vez:



Duda
Angustia
Vacío
Impaciencia
Desconfianza,

Sospecha
Ignorancia
Enajenación
Nulidad
Temor
E-x-a-s-p-e-r-a-c-i-ó-n.

!



F R U S T R A C I Ó N

jueves, 10 de junio de 2010

Cuando el corazón se siente vacío y sólo hay ciertas canciones que parecen llenarlo.

Lonely Lonely

Water water on the seeds
To my left they rose and leaf
To my right cross Seven Seas

Maybe maybe they'll stay true
My seeds will cross and then take root
And leave you to an empty room
Lonely lonely that is you
Lonely lonely that is you

Paper paper obsolete
How will you reach out to me
I thought you'd ask me not to leave
Lonely lonely that is me
Lonely lonely that is me

Distance makes the heart grow weak
So that the mouth can barely speak
Except to those who hide their needs
And I have read the golden seal
That tell of how the seedlings feel
Reminds my heart what love can yield

By my only things are clear
Baby boy I'm staying here
Lonely lonely that was you
Lonely and so untrue







(Estoy pensando todavía en cómo enfocar y estructurar este blog... quiero sirva para algo, que sea útil. Quiero sentirme orgulloso de algo. Padre.)

miércoles, 21 de abril de 2010

Empecé el día madrugando, para ir a clase. No paré en toda la jornada de hacer cosas, por lo que estaba muy cansado, pero como tantas veces, cuando cae el sol, levanta mi espíritu y mi cuerpo se reanima. Y me dediqué a entretenerme con lo que más me gusta: internet, el msn, los chats, la música. Hablé largo rato con un chico que llevaba unos días conociendo, sobre cualquier cosa.

Acabé la noche en su coche, comiéndome la polla. Fue divertido. En cierto momento me propuso quedar para dar una vuelta, y acepté. Es la primera vez que lo hago, a veces me gusta hacer locuras, o al menos intentarlas. Como aquella vez que quise irme a Madrid una semana con un chico que había conocido veinticuatro horas atrás (no pudo ser por culpa de los exámenes, que era en pleno febrero). Y con este volví a sacar una valentía innata. Un atrevimiento que yo poco conocía. Ni le había visto en foto. Alrededor de las 2, me presenté en cierta rotonda, dispuesto a esperar a un micra blanco. Resultó ser guapo, bajito pero delgado, de 22 años. Muy charlatán, de acento sevillano, divertido, ingenioso, denotaba mucha cultura e inteligencia: en conclusión, un tío con cabeza, que sabe lo que hace, cosa que solo es buena. Pero yo le superé: a sarcasmos, ironías y juegos de palabra, a rapidez mental no me gana nadie (o casi nadie). Me recogió en su coche, y aparcó varias calles más allá, bajo la oscuridad del edificio en construcción. Sentados en los sillones de cuero, escuchando a Iván Ferreiro, después de mucho hablar, mucho reír y mucho observar, me besó. Y me desnudó y me comió toíto entero. Yo apenas tuve que hacer nada.

Así da gusto. Aunque ya era hora. ¡Llevaba más de medio año sin ningún acercamiento sexual de ningún tipo! Y hubo de ser así, a escondidas, pero con confianza. Quizás repita con él, y ya me toque a mí pasar a la acción. Algo me dice que esto  no se quedará ahí.


Limpiarse la cara con unos kleenex, besarme mucho, morderme el cuello, y abrazarme largo rato. Arrancar, meter primera, saltar a segunda, y pocos centenares de metros más, parar. Otro largo beso, y el deseo de un descanso reparador.


A las 4 de la mañana volvía a estar en mi cama, dispuesto a dormir. ¿Quién iba a pensar que acabaría así el día?



Me gustan las decisiones rápidas, sin pensar. Deberíais hacerlo más a menudo.

lunes, 15 de marzo de 2010



Hoy he vuelto a recordar a los Maestros, Les Luthiers.

Los he visto en directo varias veces, y tuve la suerte de poner cenar con uno de los integrantes y de conocer al resto.

"El rey enamorado" fue la primera obra que escuché, en un cassette de mi padre de "Muchas gracias de nada". Os dejo la versión en vídeo:





Para el que no los conozca, aquí les dejo algunos que no han de perderse:


Cartas de color:





El negro quiere bailar: (Uno de los mejores biólogos de la historia)









Lazy Daisy (con monólogo de Rabinovich):





Cantata del adelantado Don Rodrigo Díaz de Carreras, de sus hazañas en tierras de Indias, de los singulares acontecimientos en que se vio envuelto, y de cómo se desenvolvió (para mí, la mejor obra de ellos):




Y por último, La princesa caprichosa, donde se muestra una de las particulares del grupo: en casi todos los casos, utilizan instrumentos creados por ellos mismos, de ahí el nombre. Un Luthier es un constructor de instrumentos.





¡Hacía años que no los escuchaba a fondo de nuevo! Estuve mucho tiempo siguiéndoles como un fanático, jé.


Vuelvo a estar en mi casa. En mi casa más casa. En mi cuarto de Sevilla. En mi mundo particular. Todavía blanco y estéril, todavía. Pero es mío, y le tengo cariño. Se les coge un aprecio especial a las pelusas del suelo, ¡vienen cuando las llamas por su nombre!

Bienvenidos a mi hogar.