Vuelvo a estar en mi casa. En mi casa más casa. En mi cuarto de Sevilla. En mi mundo particular. Todavía blanco y estéril, todavía. Pero es mío, y le tengo cariño. Se les coge un aprecio especial a las pelusas del suelo, ¡vienen cuando las llamas por su nombre!
Bienvenidos a mi hogar.
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