miércoles, 4 de agosto de 2010
Te odio.
Me he aprendido una canción más sólo porque es la que te gusta, ¿sabes?
Pero no, no lo sabes. Y te comportas como una estúpida. Y me arrastras a la miseria con dos palabras mal dichas.
Eres ruin. Ya no eres como antes.
Te odio. Y eso es solo un síntoma más de que te amo. Porque sólo las personas a las que se quiere pueden hacerte daño.
martes, 3 de agosto de 2010
Me pierdes tú.
Te rechazo. Te empujo, te lanzo contra la pared, te tiro por la ventana, estallas como el cristal, corro ansioso y pisoteo tus restos, los esparzo con la punta del pie. Pero no hay sangre, ni huesos, ni pelos, porque tú no eres como los demás.
Te descubro. Tú estás en cada uno de esos momentos. Has vuelto a aparecer. Jamás desapareces. Eres eternidad. Siempre sigues ahí. Inmóvil, sonriente, con tus cascos verdes. Me pierde esa imagen. Me pierdes tú.
Late, ¿no lo sientes?
Late por ti.
Subo a mi piso, asfixiado, jadeando. No me odio, porque sé que hice lo correcto. Era lo que necesitaba. Pero me odio, por haberte amado otra vez más. Me odio por ser débil. Te odio por ser hija de la perfección.
Y ahora una gota de agua de Amparo, la vecina del primero que riega constantemente las plantas, me cae sobre el hombro. Al entrar en el portal, un reflejo de sol me deslumbra. Hay una acumulación casual y sorprendente en el gotelé del pasillo, antes del ascensor: es como una nube, también como un conejo. Y mi gato maúlla cerca de la cocina exactamente en La menor. Se me desata un cordón al ver que mi madre ha comprado plátanos, y de repente, caigo de bruces.
Te descubro. Tú estás en cada uno de esos momentos. Has vuelto a aparecer. Jamás desapareces. Eres eternidad. Siempre sigues ahí. Inmóvil, sonriente, con tus cascos verdes. Me pierde esa imagen. Me pierdes tú.
Y vuelvo a caer ante tus pies. Vuelvo a adorarte, a besarte, a sentirte, a saborearte, a acariciarte, a cogerte en brazos, a abrazarte hasta sentir en mi cuello que te corto la respiración. A desear que nuestros cuerpos se atraviesen e iluminen el mundo. Te dejo sobre el suelo, llevo tus manos a mi pecho y te digo: ¿lo sientes?.
Late.
Late, ¿no lo sientes?
¡Late!
Late por ti.
martes, 27 de julio de 2010
Sigue habiendo atardeceres preciosos desde el balcón de mi piso.
Todavía me acuerdo de ti cada vez que cae el sol. Nos prometimos que veríamos amanecer en la giralda juntos, ¿recuerdas?. Te tengo todavía demasiado presente. Tu tú del pasado sigue a mi lado. Me sonríe tan bella, sin maquillaje. Huele muy bien su pelo. Me hace sentir feliz. Hace que estalle en lucecitas de colores. Que me pierda en el infinito de su mirada, que me ahogue de sed en sus labios, que me esfume en una caricia casual. Me convierte en todo y nada.
Pero ahora eres sólo una estatua de yeso. Fría, impávida, vacía, quieta. Muerta.
Y mañana es posible que te vuelva a ver. Espero que hayas recuperado tu color original. Sabes que sin ti me muero. Y ahora, cuando te sientas a mi lado, no eres tú.
Eres simplemente ya un cuerpo y un nombre. Pero no la magia. No la sorpresa. Ya no hay sonrisa ni detonación. ¿Dónde quedó esa asfixia del corazón que producía tu voz? Ahora eres dolor, eres tierra seca y agrietada, eres un cactus espinoso, eres un golpe en el codo, eres hiel, eres un ruido monótono de obreros fustigados, eres piel rasgada y sangrante. Eres nada.
Y aún así, sigo aquí, escribiéndote en la oscuridad. Porque soy siervo de tus pasos.
Quemas- Deluxe
Con todo lo que tú eras,
con todas tus cositas buenas,
¿por qué haces tanto daño
y quemas, quemas, quemas?
Y tu voz que era el silencio,
la calma más suave del río,
¿por qué se vuelve lamento
y frío, frío, frío?
¿Qué son todas esas sombras
que han oscurecido el día,
que hacen hoy sangrar tu herida
y van a hacer sangrar la mía?
Y tu voz que era el silencio,
la calma más suave del río,
¿por qué se vuelve tormenta
y frío, frío, frío?
sábado, 24 de julio de 2010
Me voy al campo de mi abuelo, al fin. Esta es la vista desde la entrada. Lo del fondo es un convento del siglo XVIII, ahora propiedad de mi abuelo y de mi madre.
Allí haré fotos. Y te pensaré.
Echo de menos tu olor. Al principio no me gustaba, ¿sabes? Me resultaba incómodo.
Y ahora no puedo vivir sin él. No puedo.
miércoles, 21 de julio de 2010
Cronología de los hechos:
- Te conozco.
- Me fascinas.
- Te adoro.
- Eres preciosa.
- Me confundo.
- Me engaño a mí mismo.
- Te adoro.
- Haces que me sienta especial.
- Despareces.
- Te comienzo a necesitar.
- Me confundo cada vez más.
- Busco pruebas.
- Me engaño.
- Pierdo a terceros.
- Recapacito.
- Llego a la conclusión.
- Acepto que te quiero.
- Te quiero.
- Te necesito cada vez más.
- Vuelves a desaparecer.
- Me haces daño.
- Sufro tus ausencias.
- Te ansío.
- Lloro a tu lado y ni te das cuenta.
- Haces que me odie.
- Te odio.
- Te sueño.
- Hago daño a terceros.
- Descubro que te deseo.
- Te añoro.
- Te odio una vez más.
- Te vuelvo a necesitar, sorprendentemente.
- Te quiero.
- Vuelvo a soñarte.
- Te pienso.
- Te pienso.
- Te pienso.
- Un último sueño.
- Y entonces, comprendo.
- TE SIENTO.
- Te quiero.
Y desde ese momento, me muero.
lunes, 19 de julio de 2010
Siento un vacío inmenso en estos instantes, y lo seguiré sintiendo en los próximos meses. No hacer nada me produce estrés. Percibo que el tiempo pasa con cada vez más rapidez, temo perder los días y hacerme viejo sin hacer nada por evitarlo. No aprovecho nada el tiempo. Me voy pudriendo en mi habitación. Hasta me cansaré de escuchar mis vinilos, y mi piano comenzará a acumular polvo.
Y cuando me quiera dar cuenta, estoy en septiembre. Y de septiembre a la Navidad, solo veo un paso.
Odio esta vida tan rápida y vacía. Odio no vivirla plenamente para sentirme completo. Cuando está llena de momentos, transcurre todo más lento, porque hay cosas que rememorar.
Y yo necesito tener algo que recordar de esta etapa de mi vida.
Necesito amar por primera vez.
Odio esta vida tan rápida y vacía. Odio no vivirla plenamente para sentirme completo. Cuando está llena de momentos, transcurre todo más lento, porque hay cosas que rememorar.
Y yo necesito tener algo que recordar de esta etapa de mi vida.
Necesito amar por primera vez.
Amar de verdad.
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