miércoles, 3 de marzo de 2010



Ji.

Hoy me descubrieron en el ascensor dándole un abrazo a un chico.

Jiji.


Necesitaba sentirme vivo.

El domingo tuve a dos chicos muy especiales en mi piso, y hoy recibí un abrazo que tenía prometido. Y este finde quiero conocer a algunas personas.

Ay, que me pongo nervioso. Que parece que todo sale bien. Aunque sigo confuso en ciertos sentimientos.

Banda sonora para hoy: Ain't got no/I got life, de Nina Simone

martes, 2 de marzo de 2010



Muchas veces me pregunto qué diría yo de mí si un día cualquiera me encontrase caminando por la calle sin número, al torcer una esquina aleatoria.

Nunca nos conoceremos como nos conocen los demás. Qué duro. Estamos totalmente alejados y aislados de nosotros mismos.





I need another place
Will there be peace?
I need another world
This one's nearly gone

Still have too many dreams
Never seen the light
I need another world
A place where I can go

I'm gonna miss the sea
I'm gonna miss the snow
I'm gonna miss the bees
I'll miss the things that grow
I'm gonna miss the trees
I'm gonna miss the sound
I'll miss the animals
I'm gonna miss you all

I need another place
Will there be peace?
I need another world
This one's nearly gone

I'm gonna miss the birds
Singing all this songs
Been kissing this so long

domingo, 28 de febrero de 2010




Hoy ha sido un día raro. Mi madre, mi hermana y mi tía han venido a visitarme. Les he enseñado el piso, mis trabajos de clase, la decoración de mi cuarto. Y hace medio año seguía viviendo con ellos (menos con mi tía, se sobreentiende).

Me he sentido el anfitrión. He caminado por la calles del centro hablándoles de los edificios y las historias que de allí me sabía. Les he enseñado cómo tomarse un café en un Starbucks y cómo son las callejuelas del barrio de Santa Cruz. Mis aventurillas por la ciudad, cómo fue la flashmob, a dónde voy con mis amigos.

Me he sentido como un hijo que recibe la visita de su madre. Y es un sentimiento raro. Me he dado cuenta más que nunca que me he independizado, que ya vivo solo, en una ciudad a 300 kilómetros de donde vive ella. Que sigo un día a día totalmente ajeno al suyo y al de mi hermana. Que no saben lo que hago, ni sé lo que hacen.

Me he sentido mayor, maduro. Realizado. Me he sentido libre. Pero también he sentido la parte mala de la libertad: la soledad. El abandono. Al ser libre, ya no tienes compromisos que te aten, ni leyes que te impidan hacer nada. Puedes hacer lo que desees. Y tanta libertad repentina te asusta: en un océano enorme, bajo millones de estrellas, te encuentras con tu barquita, sin saber a dónde ir. Sin nadie que te diga nada. Que te aconseje seguir hacia Orión o buscar la estrella polar. Que te regañe por no achicar el agua que entra, o que te premie por tu esfuerzo en los días de luna llena, cuando apenas se ven aquellas llamas titilantes, que nos observan desde el principio de los tiempos.

Hoy me he encontrado solo, en ese sentido. La libertad es genial, pero si eres capaz de guiarte a tí mismo. Todo el mundo es libre en mitad de un desierto, pero pocos quisieran estar ahí, y menos aún sobrevivirían.

Pero hoy también me he encontrado realizado. Soy cada vez más un adulto hecho y derecho. Y no llevo una vida tan triste: sólo por las noches, y los fines de semana, cuando no hago otra cosa que quedarme en mi cuarto, el pesimismo acude a mí, o yo recurro a él, para dar una explicación a todo.

Pero la vida es así, dolor. Un chico muy muy especial, que conozco desde hace muchos años pero jamás pude ver en persona, me recordó una gran frase atribuida a Buda:

El dolor es inevitable, el sufrimiento opcional


He de metérmelo en la cabeza!


(Pensaba llevar esta entrada hacia los caminos del Tempus fugit y del Collige, irgo, rosas, incluso poner Father and Son de Cat Stevens, pero bueno, ya lo haré algún dia. Me encantan esos tópicos.)

sábado, 27 de febrero de 2010



Adoro permanecer en lugares peculiares. Me gusta sentarme en el suelo del salón y ver las sombras de los que pasan. También tumbarme en el sofá y mirar el techo. En mi antiguo hogar, me echaba en el mármol, tan frío, tan suave, a observar a mi gato, a su misma altura. Me gustaría ser un gato.

Tengo ganas de acurrucarme en mi cama. Esta noche veré alguna película, Dancer in the dark, probablemente. Espero que llueva mucho esta noche. Veré cómo las persianas tiemblan y el cristal es acribillado por millones de gotas de agua.

Como dice Milkyway... "lo que pasa es que esta noche me merezco malgastar mi soledad". Sí, esta semana ha sido muy muy dura y larga. Me merezco este puente.

Hoy amo a la Casa Azul. Me desperté con Chicle Cosmos, una de mis preferidas ^^



No puede ser, no me dirás
que al final me echas de menos
tanto soñar con perderte en el mar
que los años te comieron

Tanto tiempo aquí sin verte
te imagino un poco diferente
algo más dulce en tus miradas
y más amarga en tus palabras

Y hoy te recuerdo empapada
en aguanieve azul de madrugada
enero del 84...
y un mar de barro en tus zapatos

Y yo gritandooooooo...

Quiero que me des un chicle cosmos
que me lleves hasta Venus
en tu corazón repleto
de pequeños cuentos

Quiero que me des un chicle cosmos
que emprendamos nuestro vuelo
hacia aquel mar de tus sueños
...invisibles sueños

Cuánto me cuesta recordar
no me atrevo a respirar
si vuelves yo te querré más

Tanto tiempo aquí sin verte
te imagino un poco diferente
algo más dulce en tus miradas
y más amarga en tus palabras

Y ahora tan sólooooooo...

Quiero que me des un chicle cosmos
que me lleves hasta Venus
en tu corazón repleto
de pequeños cuentos

Quiero que me des un chicle cosmos
que emprendamos nuestro vuelo
hacia aquel mar de tus sueños
...invisibles sueños

Tan sólo quería...

Cuánto me cuesta recordar
no me atrevo a respirar
si vuelves dame tu amor





¡¡Y bien, a vaguear se ha dicho!!

viernes, 26 de febrero de 2010



De pequeño, tanto como ahora, pensaba mucho. Y veía y observaba, igual que el otro día.
Nací y viví rodeado de parejas: mis amigas siempre tenían a sus novios, mi hermana estuvo constantemente acompañada. Veía las películas y me asombraba. Pensaba en lo diferentes que son las personas, en qué grado de particularización llegamos en el que cada uno de los habitantes del planeta tiene un número de identificación personal diferente del resto. Pero aún así, surgía el milagro, el misterio inexplicable, el amor. No alcanzaba a imaginar cómo era posible que las personas encontrasen su “media naranja”, su “alma gemela”, su “segunda mitad” (como defendían) con tanta rapidez, habiendo tantos en el planeta y reduciéndose la probabilidad a números ínfimos. ¿Cómo de entre los siete mil millones de personas que habitamos la Tierra, encontraban al chico perfecto a dos calles de su casa?
¿Por qué siempre el chico o chica nueva en clase descubre el amor entre sus nuevos compañeros?
¿Por qué todos los chicos interesantes de mi pueblo han tenido pareja desde que los conocí?
¿Por qué al final de la película se vuelve a descubrir el amor?
¿No serán las novelas rosas más verídicas de lo que pensaba?
¿Cómo hay tantas parejas en el mundo? ¿No éramos tan particulares, tan diferentes? ¿No buscamos a alguien que nos complemente?
¿Existen una persona para una persona, nos podríamos dividir el mundo en parejas?

(Respecto a esto, siempre dije que hay número impar de humanos, y ¿adivináis quién sobra?)
Todo ello barruntaba de pequeño, con la misma lucidez con la que escribo ahora.

Lo curioso es que sigo pensando lo mismo. ¿Cómo es posible el misterio?

¿Por qué diablos yo tengo casi 19 años, y todavía no he podido dar un beso sin vender una gran parte de mi vida, o de mi moral? ¿Y cómo han sido tan escasos, pudiéndose contar con los dedos de una mano, si mi hermana tiene dos años menos que yo, y ya lleva muchos años con pareja?

Me desisto a pensar que es cosa de la suerte. No, no me gusta la suerte, es cobarde culpar a la suerte. Pienso que hay personas más particulares y menos particulares. Hay personas con las que se puede encontrar el máximo común divisor con mayor facilidad. Y hay otras que son números primos. Supongo que entro en el segundo grupo.

¡Nunca encontraré un trece como yo! Si en tantos años no lo he hecho… ¿quién me asegura que lo haré?

Naiiide.


(Caramba, la biblioteca está llena de chicos guapos. Pero todos tienen un 2 tatuado en la frente.)

jueves, 25 de febrero de 2010




Tú no lo sabes, pero... el camino que lleva tu casa es mi alegría.







Hoy comí con Juan :)


Y recibí un abrazo de alguien especial :D

miércoles, 24 de febrero de 2010



Adoro la lluvia lenta, tranquila. La lluvia que no cae, que se desliza. La lluvia que huele a tierra mojada, que huele a campo, a aire limpio. Que moja los suelos y no hace barro. Me gusta el musgo que crece entre las llagas de los ladrillos. Me recuerda a Alemania. A los árboles mojados, a las paredes húmedas, al vapor de agua. Al respirar y sentir libres tus pulmones. Al verde viento y verdes ramas.

Pero claro, esa lluvia está para disfrutarla, no sólo para verla detrás del cristal, o escucharla a lo lejos. Esa lluvia está para sentarse en el parte de Maria Luisa con un paraguas, o sin él, y leer un poema de Juan Ramón Jiménez, o de Machado, o hablar sobre el crecimiento de las plantas, o cómo era el coche de nuestros padres.

Y no está para quedarse todo el día trabajando, y trabajando duro, para mil asignaturas diferentes, sin saber bien ya qué haces.

Me estoy perdiendo el invierno, y ya pasó sin percatarme de ello el otoño, que es mi estación favorita. Espero aprovechar la primavera.