sábado, 13 de marzo de 2010
Tengo ganas de sonreír, de ponerme bueno, pero bueno de verdad. Tanto psicológicamente, que lo necesito, no sabéis cuánto lo necesito. Como también físicamente, quiero salir a correr, quiero poder salir a correr, quiero tener la fuerza de voluntad para poder decir: ahora, a las 8 de la tarde, salgo una hora, media horita para correr y el resto para un paseo y algunas series de flexiones y abdominales. Quiero recuperar un buen cuerpo.
Quiero ver películas a tu lado. Quiero que las mijitas de las palomitas se te queden en la comisura de los labios y que nos tiremos a la nuca los granos de maíz que se han negado a inmolarse. ¡Qué gran ejemplo de fuerza, cómo resisten! Quiero besos salados. Salados de sal, y de mar, y de playas ventosas, y de aceitunas, y de paella algunos domingos, y de lágrimas, que son el mejor condimento de los besos.
Quiero también tirarte de los pelos, y quedarme con varios entre los dedos. Quiero insultarte y que me saques la lengua. Quiero hundirme entre tus bucles, y ver cómo desaparecen cuando cambias de look. Quiero tus ojos azules, y marrones, y verdes, y negros, y que sean espejos cuando me reflejo en ellos. Y seré alguien, me reconoceré cuando me vea en tus pupilas.
Quiero un café a medias, y bostezos eclipsados con tu boca o tu mano. Me encantaría una ducha para dos, oír el silencio del agua caer, detenerse y respirar. Pero sobre todo quiero arrumacos en el suelo de la cocina mientras esperamos que del horno salga nuestra primera tarta.
Quiero no tener problemas, poder decir YA, TODO VA BIEN, volver simple, sencillo y fácil como todas vosotras las parejas felices. Quiero hacer desaparecer automáticamente todo mi pasado, quiero olvidarme de ti cuando te vea, y echarte de menos cuando no te tenga. Quiero encontrarte por la calle y hacer como si no te conociera para tomarte el pelo, pero abrazarte a ti, sí, tú, otro chico como yo, para ruborizar a las señoras que compran el pan, y suelten comentarios ante lo obsceno de nuestros besos.
Guardo en mi memoria, desde hace muchos años, un bello y largo poema. Son muchos versos que esperan ser dichos. Han corrido mil veces por mis labios, para que fluyeran con la misma suavidad Quiero tener alguien a quien poder recitárselos.
¡Y quiero dejar de tener fiebre, y de soñar cosas inútiles, y de decir estas estupideces, joder!
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