domingo, 13 de noviembre de 2011

Dime cómo hacer para producir dentro de ti esa gran conmoción que necesitas. Dame alguna pista, quiero serlo todo en tu interior. Quiero que me dediques tus palabras, y que me ayudes a escribir las mías. Quiero que  nos queramos y deseemos.

Necesito un amor.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Algún día habrás de reconocer que, en ciertas ocasiones, fuiste una verdadera zorra.

sábado, 5 de noviembre de 2011

Esta noche, tú y yo.

A ver, vengo a contarte algunas cuantas cosas que no te he podido decir esta noche tan fría:

Punto 1. Me gusta tu pelo. Está despeinado, encrespado, tal vez demasiado grasiento y a veces demasiado seco. Es oscuro y apagado, pero también brillante, muy brillante. La forma es difícil de definirla, no se sabe dónde está el corte, y a simple vista no se puede ver si es muy largo o si es muy corto, todo maraña. Dirás lo que quieras decir, pero a mi me gusta. Es tu pelo, salvaje e indomable, con esos rizos libres, que por momentos caen en suave cascada, hasta derramarse en una profusión de espuma en tus hombros. Es TU pelo, y es como él quiere ser, y por eso me gusta, porque le das libertad. Lo haces parte distintiva de ti, algo más que añadir a tu personalidad. Y sabes que en el fondo a ti también te gusta todo eso. Así que déjate de humildades.

Punto 2. Me gusta tu forma de vestir. Es divertida. Se ve que te pones lo que te da la gana. Me gusta que seas propia. Que quieras demostrar tu individualidad de cualquier forma. Te sentarían muy bien los jerseys de lana, de cuello alto y esponjoso, que abracen tu cuello. Tu cuello es largo, como el mío, y por eso es hermoso. 

Punto 3. Tu cuello es largo y tus manos son delgadas. Eres algo más baja que yo. Tienes una sonrisa muy expresiva, pero tal vez se te vean demasiado las encías. Aunque me gustan tus dientes, blancos, ordenados, como bellas perlas que cuidas con paciencia bajo los labios finos. Tienes unos ojos grandes y oscuros, en los que apetece navegar para asomarse a las profundidades de tus pupilas como quien mira un pozo fresco. Ha habido momentos en los que me mirabas fijamente, y he sentido ese frescor que se siente en el mar.

Punto 4. No sé qué pasa por tu cabeza, y quiero que me lo digas.


Punto 5. Tienes una voz algo áspera y la vuelves chillona cuando se te antoja, o dulce, o melancólica. Haces chistes con sentido, y consigues sacarle punta a todo: eres ingeniosa. Y eres fuerte, eso está claro, no te callas cuando tienes que hablar. Lo dices claro y alto, no te cortas ni tienes miedo.

Punto 6. A veces haces comentarios que no entiendo. Será porque no te conozco. Das a entender ciertas cosas, como tu inocencia, o tu sinceridad, o tu seriedad, que chocan con otras palabras, que, en definitiva, muestran frivolidad. A veces pareces buena, y en otras, no tanto. Y sobre todo, el que te ve piensa que eres lista, pero nadie imagina hasta cuánto, y, en especial, de qué manera. 

Punto 7. Tienes cosas que sólo te gustan a ti. Y me gusta que sean tan particulares, e incluso te diría que me gusta que a mi no me gusten. La sangre y las arañas, mis mayores temores, son tus aliados. Eso no deja de hacerte más interesante.

Punto 8. Me gusta que no tengas problema en reconocer tus vicios, tus faltas y tus virtudes. Me gusta que trates de enseñarme a bailar. Y me gusta que me lleves en tu coche.

Punto 9. Me siento seguro cuando me hablas. Pero me siento inseguro al hablarte yo. Quiero que me hables siempre, con esa voz mágica que tienes guardada para los momentos especiales. 

Punto 10. Tengo miedo porque sigo sin saber qué pasa por tu cabeza. Estoy deseando saberlo. Quiero, quiero gustarte, la verdad, y quiero saberlo, quiero que me lo digas, con estas sutilezas tan claras que utilizáis las chicas. Y quiero poder acercarme a ti con total entereza, y besarte sin miedo. Quiero tener esa cosa de la que hablabas, ese nosequé que tienen algunos chicos, y que solo tú puedes ver, como decías, que no lo ven el resto de las chicas. Quiero ser especial para ti. Quiero iluminarte. Quiero deslumbrarte. Quiero emocionarte y atraparte, que me ansíes y me necesites, que me busques y me luches. Déjame darte todo lo que llevo guardado tanto tiempo. No entiendo por qué, pero nadie lo quiere. Podría hacer feliz a mucha gente, pero nadie lo quiere.




(Lamentablemente, he de aclarar que la chica de la que he estado hablando todo el rato, apenas existe, sino que es una abstracción y una recreación de una real.)

viernes, 4 de noviembre de 2011

La insoportable levedad del ser.

"¿Es mejor estar con Teresa o quedarse solo?
No existe posibilidad alguna de comprobar cuál de las decisiones es la mejor, porque no existe comparación alguna. El hombre lo vive todo a la primera y sin preparación. Como si un actor representase su obra sin ningún tipo de ensayo. Pero ¿qué valor puede tener la vida si el primer ensayo para vivir es ya la vida misma? Por eso la vida parece un boceto. Pero ni siquiera boceto es la palabra precisa, porque un boceto es siempre un borrador de algo, la preparación para un cuadro, mientras que el boceto que es nuestra vida no es un boceto para nada, un borrador sin cuadro.
"Einmal ist keinmal", repite Tomás para sí el proverbio alemán. Lo que sólo ocurre una vez es como si no ocurriera nunca. Si el hombre sólo puede vivir una vida es como si no viviera en absoluto."

domingo, 30 de octubre de 2011

Confesiones:

Estate quieta, por favor.
Quiero poder observarte más detenidamente a través de la luz.
Estudiar tus facciones para que no se olviden. No tengas miedo.
Cierra los ojos, yo trataré de adivinar cómo son. Nunca los he visto, pero me gustan. Sorpresa.
Déjame quererte un rato más. Solo pido eso. A veces no necesito otra cosa.

(Escritas para ti, la chica de aquel concierto. Gracias por protegerme.)

jueves, 20 de octubre de 2011

"Hi, how are you?"

She came here with grey flowers,
holes in her socks and big hats.
She had fire in the hair,
and a flashing smile.

This girl is high, high and low,
and her eyes are rainning.
She is big, big and tiny,
and her hands are always shaking.

She says “Hi, how are you”
and I’m glad that she’s come.
Then she says “I like you”
and she smiles and cries out.

I say “no, no, no”
“I can’t be loved”
She says “yes, yes, yes,
I know I could”

Her red hair is floating
and she sings me a song
My heart is openned again
and I start believing in love.

I say “yes, yes, yes”
“I do love you too”
She says “oh,  oh, oh,
I really think you do”

And I get her by her hands
and go to some beautiful places
we play songs and watch films
and make love near the moon.

Suddenly she stops,
And stares at my eyes.

I say “oh, oh, oh,
Is there anything wrong?
She says “yes, yes, yes
I don’t want you anymore”

And she goes, goes, goes
And I can't understand / And I cry for her lack
I shout “no, no, no,
why is my fate so black?"

domingo, 16 de octubre de 2011

La vida es fácil, pero hay cosas que no entiendo.
Por qué el cielo azul,
por qué ronronean los gatos,
y por qué sé más de lo que debería.

Hay un lazo incorrupto que une tus ojos y los míos,
pero tú no me ves.
Hay algo entre nosotros imposible de explicar
pero tú no me crees.

La vida es fácil, pero hay cosas que no entiendo.

Y de repente, OH, es una explosión,
y todo se ilumina en mi mente.
Mis manos tiemblan y sudo el miedo
porque sé la verdad que tus ojos mienten.

La vida es fácil, pero hay cosas que no entiendo.

Las palabras se agotan y mi alma se para,
se disipa en mil haces de certeza,
huye de mí acojonada,
y es idiota, porque ya no cree, pero aún reza.

La vida es fácil, pero hay cosas que no entiendo.

Esa impotencia que niebla los sentidos,
esa lucidez que no me deja ver nada,
las ganas de vomitar lo que nunca abracé,
son solo síntomas de que estoy en lo cierto.

Me dijeron muchas veces que no eras la adecuada,
que esto pasaría y que era natural,
pero no escuché, quizás porque pensaba
que era el momento de dejar de soñar.


La vida es fácil, pero hay cosas que no entiendo.

Ajeno al mundo y a tu mirada, tu nombre,
acude tu nombre a mi mente, y entonces sé.
Otros labios, otras manos, te tocan:
no puedo soportarlo.

La explosión de la luna sería más coherente,
que esas palabras que acabo de pronunciar.
Me hundo en el agujero que me has abierto en el pecho.
Me ahogo de rabia y muero al comprender.

La vida es fácil, y ahora hay algo que entiendo: he nacido para acabar conmigo.