sábado, 15 de octubre de 2011
jueves, 6 de octubre de 2011
Moleskine
Me he comprado una Moleskine. No sé por qué, realmente, no la quería. Es una cosa estúpida, es solo un puñado de papeles encuadernados, con una tira de plástico, pero unas letritas grabadas que la hacen más cara. En nada se diferencia del resto de cuadernos, de los de anillas y cuadritos, o de los blocs de dibujo, pero todos se chiflan por ellas. Te anuncia a bombo y platillo que los grandes las utilizaban, que sólo el arte ha nacido entre sus páginas. Solo falta que te diga: si quieres ser un artista, usa Moleskine. Si no, no estás haciendo nada bien ni interesante. Yo necesitaba escribir, en cualquier medio. No quería una Moleskine. El caso es que cuando me he dado cuenta, ya tenía una en la mano. Maldita tarjeta de crédito.
He decidido que todo lo que escriba en ella, lo copiaré aquí. Aunque sean apuntes de Composición, la letra de una canción, o una frase suelta. Realmente da igual de donde venga, de aquí o del papel, lo que es seguro es que procede de mis dedos. El Moleskine puede ser considerado una continuación del blog, como lo es muchas veces twitter, o facebook.
Allá vamos:
Cada persona es un universo completamente diferente y ajeno a los otros. Pero la unión e interacción entre ellos es increíblemente fácil: solo hace falta un leve toque en el hombro al desconocido más cercano.
He decidido que todo lo que escriba en ella, lo copiaré aquí. Aunque sean apuntes de Composición, la letra de una canción, o una frase suelta. Realmente da igual de donde venga, de aquí o del papel, lo que es seguro es que procede de mis dedos. El Moleskine puede ser considerado una continuación del blog, como lo es muchas veces twitter, o facebook.
Allá vamos:
Cada persona es un universo completamente diferente y ajeno a los otros. Pero la unión e interacción entre ellos es increíblemente fácil: solo hace falta un leve toque en el hombro al desconocido más cercano.
lunes, 12 de septiembre de 2011
Esta extraña sensación de ser las 24 horas del día el protagonista principal de tu propia vida, y no poder por ello dejar de pensar en el papel que has de cumplir, en las razones de tus actuaciones, en quién escribió tu libreto o qué te tiene preparado el guionista. Esta angustia de verte a ti mismo ante el espejo que es el mundo, pero al que has de mirar con los ojos cerrados, tapados por un lienzo negro que llevas desde que te preguntaste por qué te llamas así. Estar atrapado en un cilindro de cristal y golpear y que no exista nadie más.
Creer ver más allá de tus ojos y no saber siquiera si está la luz encendida.
Creer ver más allá de tus ojos y no saber siquiera si está la luz encendida.
jueves, 7 de julio de 2011
Carta a todas mis catástrofes
¿Cómo escribirte una carta?
He empezado y aún no lo sé. Sólo tengo la intención: ser sincero contigo. No sé si es el medio o las palabras correctas, pero espero que tengas en cuenta el propósito, que sepas lo que quiero decir.
Eres la persona más maravillosa que he conocido en mi vida. Creo que nunca pude hacértelo creer, eres especial. Me mueve hacia ti algo que todavía no he podido explicar, algo irrefrenable, que me ciega, demasiado fuerte. Aún la confusión me hace temer. No sé cómo ni de qué manera llegué a hacerlo, pero algo tengo claro después de un año de conocerte. Te quiero. Y esa es la única verdad.
Tal vez ya lo supieras, lo sospecharas o te lo dijeran. O tal vez no, y te consigo sorprender. Pero quizás esto te ayude a comprender muchas cosas. Te mereces una explicación. Sé que me he comportado de una manera bastante rara, por decirlo de alguna manera, desde hace unos meses, pero también sé que no soy así. Sólo estaba asustado.
Esta carta, la primera que escribo en mi vida, no tiene una finalidad clara, solo poder liberarme de esta carga. He estado guardándome demasiado, y no es justo para ninguno de los dos. Quiero acabar con esta situación, de la que tal vez tú no seas consciente, pero que me afecta demasiado, y me impide vivir con normalidad. Me produce mucha ansiedad y solo así puedo hacer que acabe. Siento cosas totalmente nuevas, muy intensas, y te lo podría demostrar de mil maneras, sólo tienes que preguntar. Pero el silencio que he mantenido por miedo tanto tiempo me hacía sentir tan estúpido que, si alguna vez lloré, fue por desesperación. Y si me viste dolido, fue por amor.
Trato de ser breve, y me cuesta. Tengo miedo, mucho, ni te puedes imaginar cuánto. Pero me he atrevido al fin y no sé todavía si me arrepentiré. He lanzado mi última carta, he hecho todo lo que un chico como yo puede hacer. Ya sólo queda saber cómo actuar, a partir de ahora. Necesito, por una vez, entender qué quieres y qué piensas.
Y ahora sí, créeme cuando te digo que estás preciosa. Eres increíble en todos los aspectos. Me encanta verte feliz, sélo siempre, por favor. Me hacías sentir especial cuando estabas a mi lado, en el principio de todo. Lamento que todo haya acabado así, escrito malamente en una carta, llena de inseguridad.
Me gustaste desde el primer dia en el que te vi, en aquel tren. Ojalá no llegase aún a su fin.
He empezado y aún no lo sé. Sólo tengo la intención: ser sincero contigo. No sé si es el medio o las palabras correctas, pero espero que tengas en cuenta el propósito, que sepas lo que quiero decir.
Eres la persona más maravillosa que he conocido en mi vida. Creo que nunca pude hacértelo creer, eres especial. Me mueve hacia ti algo que todavía no he podido explicar, algo irrefrenable, que me ciega, demasiado fuerte. Aún la confusión me hace temer. No sé cómo ni de qué manera llegué a hacerlo, pero algo tengo claro después de un año de conocerte. Te quiero. Y esa es la única verdad.
Tal vez ya lo supieras, lo sospecharas o te lo dijeran. O tal vez no, y te consigo sorprender. Pero quizás esto te ayude a comprender muchas cosas. Te mereces una explicación. Sé que me he comportado de una manera bastante rara, por decirlo de alguna manera, desde hace unos meses, pero también sé que no soy así. Sólo estaba asustado.
Esta carta, la primera que escribo en mi vida, no tiene una finalidad clara, solo poder liberarme de esta carga. He estado guardándome demasiado, y no es justo para ninguno de los dos. Quiero acabar con esta situación, de la que tal vez tú no seas consciente, pero que me afecta demasiado, y me impide vivir con normalidad. Me produce mucha ansiedad y solo así puedo hacer que acabe. Siento cosas totalmente nuevas, muy intensas, y te lo podría demostrar de mil maneras, sólo tienes que preguntar. Pero el silencio que he mantenido por miedo tanto tiempo me hacía sentir tan estúpido que, si alguna vez lloré, fue por desesperación. Y si me viste dolido, fue por amor.
Trato de ser breve, y me cuesta. Tengo miedo, mucho, ni te puedes imaginar cuánto. Pero me he atrevido al fin y no sé todavía si me arrepentiré. He lanzado mi última carta, he hecho todo lo que un chico como yo puede hacer. Ya sólo queda saber cómo actuar, a partir de ahora. Necesito, por una vez, entender qué quieres y qué piensas.
Y ahora sí, créeme cuando te digo que estás preciosa. Eres increíble en todos los aspectos. Me encanta verte feliz, sélo siempre, por favor. Me hacías sentir especial cuando estabas a mi lado, en el principio de todo. Lamento que todo haya acabado así, escrito malamente en una carta, llena de inseguridad.
Me gustaste desde el primer dia en el que te vi, en aquel tren. Ojalá no llegase aún a su fin.
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