Por qué el cielo azul,
por qué ronronean los gatos,
y por qué sé más de lo que debería.
Hay un lazo incorrupto que une tus ojos y los míos,
pero tú no me ves.
Hay algo entre nosotros imposible de explicar
pero tú no me crees.
La vida es fácil, pero hay cosas que no entiendo.
Y de repente, OH, es una explosión,
y todo se ilumina en mi mente.
Mis manos tiemblan y sudo el miedo
porque sé la verdad que tus ojos mienten.
La vida es fácil, pero hay cosas que no entiendo.
Las palabras se agotan y mi alma se para,
se disipa en mil haces de certeza,
huye de mí acojonada,
y es idiota, porque ya no cree, pero aún reza.
La vida es fácil, pero hay cosas que no entiendo.
Esa impotencia que niebla los sentidos,
esa lucidez que no me deja ver nada,
las ganas de vomitar lo que nunca abracé,
son solo síntomas de que estoy en lo cierto.
Me dijeron muchas veces que no eras la adecuada,
que esto pasaría y que era natural,
pero no escuché, quizás porque pensaba
que era el momento de dejar de soñar.
La vida es fácil, pero hay cosas que no entiendo.
Ajeno al mundo y a tu mirada, tu nombre,
acude tu nombre a mi mente, y entonces sé.
Otros labios, otras manos, te tocan:
no puedo soportarlo.
La explosión de la luna sería más coherente,
que esas palabras que acabo de pronunciar.
Me hundo en el agujero que me has abierto en el pecho.
Me ahogo de rabia y muero al comprender.
La vida es fácil, y ahora hay algo que entiendo: he nacido para acabar conmigo.
La vida es fácil, y ahora hay algo que entiendo: he nacido para acabar conmigo.