viernes, 10 de abril de 2015

Tu presencia detrás en el portal,
el ruido nervioso de las llaves
tratando de penetrar la puerta.
La chaqueta al suelo y tu mentón al cielo.
El palpeo ciego de unos labios
que buscan descifrarte.
Tu dióxido en los pulmones.
La uña y la carne.



Pero ese no soy yo.

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