¿Sabes? La luna sueña todas las noches contigo.
Envidia tu sonrisa y el tacto de tu piel.
Ella también ha caído en el embrujo de tus ojos. En la magia de esos dos puntos esquivos de luz. Cuando tú miras, vemos.
El mar desea moverse con esa delicadeza y dulzura, esa precisión y seguridad. Lo intenta, pero no lo logra. Anhela tu aroma y tu alegría.
El sol envidia tu forma de iluminar. Lo haces donde él no es capaz de llegar, a cada instante. Eres grande, enorme, infinita. Se siente pequeño a tu lado. Confuso. Como perdido.
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