viernes, 1 de enero de 2010



Habremos de probar de nuevo. A ver cómo se nos da esta vez.


Anoche volví a verla. Sus ojos, sus grandes ojos me poseyeron. Es la única persona capaz de hacerme feliz. Pero fue fugaz, un instante en la noche. Volvió a desaparecer otra vez en su nueva costumbre de odiarme.


Estoy expectante, esperando los acontecimientos del nuevo año. ¿Qué me deparará?
 

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