viernes, 21 de enero de 2011

A veces, la oscuridad me ciega, y pienso en ella, y me pregunto cómo puede ser que ella siga viva. Que esté pintándose las uñas de color, eligiendo cada día unas converse diferentes, escuchando a los pájaros cantar, o disfrutando de las gafas de sol que eran de su padre. No me entra en la cabeza cómo puede ser que ella esté escuchando, quizás, la misma canción que escucho ahora. No entiendo cómo puede continuar como si nada, haciendo las cosas que sólo ella hacía antes, mientras yo, todavía, algunas noches me ahogo en mi desesperación y me mordisqueo las entrañas.


¿Cómo puede vivir tranquila sabiendo todo el daño que me ha hecho?


La respuesta es sencilla.

viernes, 7 de enero de 2011

A veces, al recordar, me sorprendo, y me avergüenzo.

Cuando estoy enamorado, o me gusta alguien, la ilusión me llega en torrentes imprevistos. El cielo se abre, me eleva, y me permite pasear entre tangibles sueños. Y entonces me veo grande, me creo capaz, seguro y confiado de que valgo lo suficiente como para que merezca la pena perseguir el fin. Siento orgullo de ser quien soy, me gusto y me acepto. Creo, tengo fe.

Eso sí que es ser patético, ¿eh?

¡Ja, iluso!

miércoles, 29 de diciembre de 2010




Papá, yo de mayor no quiero ser como tú.

martes, 21 de diciembre de 2010

No he querido que te des cuenta.

Pero creo deberías tener miedo.


Yo lo tengo.

martes, 14 de diciembre de 2010

Y ahora
que ya has visto qué hay
más allá de las estrellas,
dime,
¿no puedes ver
que solo espera el vacío?


Tras los ojos
se esconden las palabras
que no supe decir/
que no pude decir.



De un momento a otro, ocurre...

se instala, llega


y ya está.


La Oscuridad.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Sigo con


mi miedo a la vida.
mi miedo a sentir.
mi miedo a luchar.
mi miedo a ganar.
mi miedo a tener lo que se desea.
mi miedo a ser feliz.


¡Es que hay que ser gilipollas, joder!