A veces, al recordar, me sorprendo, y me avergüenzo.
Cuando estoy enamorado, o me gusta alguien, la ilusión me llega en torrentes imprevistos. El cielo se abre, me eleva, y me permite pasear entre tangibles sueños. Y entonces me veo grande, me creo capaz, seguro y confiado de que valgo lo suficiente como para que merezca la pena perseguir el fin. Siento orgullo de ser quien soy, me gusto y me acepto. Creo, tengo fe.
Eso sí que es ser patético, ¿eh?
¡Ja, iluso!
viernes, 7 de enero de 2011
miércoles, 29 de diciembre de 2010
martes, 21 de diciembre de 2010
martes, 14 de diciembre de 2010
miércoles, 8 de diciembre de 2010
Sigo con
mi miedo a la vida.
mi miedo a sentir.
mi miedo a luchar.
mi miedo a ganar.
mi miedo a tener lo que se desea.
mi miedo a ser feliz.
mi miedo a sentir.
mi miedo a luchar.
mi miedo a ganar.
mi miedo a tener lo que se desea.
mi miedo a ser feliz.
¡Es que hay que ser gilipollas, joder!
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