sábado, 27 de noviembre de 2010

Poema inconcluso






Es allí, en las afueras,
donde se trafican deseos
y se degollan los sueños,
donde la calmada tristeza
hace sonar los huesos
como fúnebre señuelo.

Allí al lado del río
vagan anónimas sombras
buscando agua en las hojas
sin saber que huyó el rocío
de aquel barrio que ahoga
las gargantas de mis niños.






jueves, 25 de noviembre de 2010

¿Quién se va a enamorar perdidamente de ti, sin siquiera pedirte permiso?

Nadie.

Nadie hará por ti lo que tú fuiste capaz de hacer. Y esa es la verdad. Porque eres tan idiota que entregas más de lo que deberías.

Y así te has quedado. Desnudo. ¡Y ahora es normal que te quejes del frío, coño!. El invierno siempre llega, ¿acaso lo olvidaste?

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Rectifico:

Tienes razón. Eres un gilipollas integral. Tú te lo has ganado. Y no hay más que hablar,  ninguna palabra te hará sentir mejor. No mereces más.


Mira que eres idiota, estúpido, gilipollas. Pudiendo ser feliz, aprovechando lo que se te ofrece, sonriendo. Pudiendo no ser tú mismo. Pero te empeñas en seguir fiel a ti, sin querer ver que no sirve de nada. Es orgullo, estás orgulloso, porque en el fondo te gusta cómo eres, te idolatras. Pero a la vez, te desprecias. Es una dualidad incomprensible. Te quieres y te odias a partes iguales.Te sonríes al espejo y no paras de escupirte insultos.

Después de pensarlo mucho, llego a varias conclusiones. Que en el fondo estás feliz de ser como eres. Que has tenido mala suerte, nada más. Pero como no crees en ella, sólo te queda culpar. Y te culpas a ti, que eres el que tienes más a mano. La ansiedad y la desesperación, la FRUSTRACIÓN, te llevan al odio propio. ¿Cómo querer al que te hace sufrir? En parte es lógico.

Ahora yo te pregunto: ¿Por qué? ¿Por qué necesitas culparte de algo que no depende de ti? ¿Por qué no eres fuerte, como los demás? ¿Por qué mantienes ese orgullo oculto, pero no lo demuestras cuando es necesario? ¿Por qué me te llamas a ti mismo idiota, si ni te lo crees?

Supongo que será el miedo. No soportas pensar que toda tu vida, tú, lo que te ocurra o no, dependa del puro azar. Que tienes las mismas posibilidades (¿la fortuna juega con porcentajes acaso?) de morir viejo y solo, que ser feliz el resto de tu vida. Y nadie te lo puede asegurar, y estás cansado, y te quieres tirar por la ventana, porque lo poco que te ha descubierto la vida ha sido oscuro, muy muy oscuro. Tienes miedo al infinito, a no saber. Confiésalo, acéptalo.


Estúpido, que eres estúpido. Un niño inmaduro. ¿Por qué no dejas de ser tú un rato?

martes, 16 de noviembre de 2010

Se ruega tengan cuidado.





El Gato ha vuelto. El Gato es aquel Gato, tal y como nació. Odia, detesta, insulta, escupe y mancilla en cada ocasión que se le presenta, en cada reflejo de cristal fugaz, el nombre de su dueño.

El Gato ha vuelto a quebrarse. ¡O no!
Han vuelto a destrozarlo. Un mazo, de estos bien grandes, contra el corazón, y otro más contra el lomo. La cola sesgada.

El Gato se ilusionó. El Gato conoció y descubrió. El Gato se enamoró. El Gato luchó y luchó. El Gato sonrió. El Gato creyó. El Gato se hizo heridas graves, pero continuó, confiando. El Gato se sintió orgulloso de ser felino. El Gato no era como su tío el León, pero había aprendido, quería aprender a rugir como él. El Gato perseguía el fin último. El Gato había encontrado el Sentido de Todo. El Gato entendía que ese era su Camino, seguía la luz, tenía a su alcance la Verdad. La solución a su propia vida. El Gato luchaba con sus garras, y el pelaje encrespado, para agarrarse a aquello único que le salvaría. El Gato quería dejar de ser gato.



Pero,

el Gato había perdido demasiada sangre cuando descubrió que a Ella ya no le gustaban los animales. Que hacía tiempo que había pensado deshacerse de él. Y este Gato no pudo hacer nada por evitar la caída. El Gato repugnó su condición felina.

Se abandonó.


Hay un gato sucio que vaga por el barrio de Santa Cruz, en aquellas calles de piedra, entre las naranjas caídas, buscando los tocones muertos. Ese gato ni duerme ni maúlla. Sus bigotes pesados parecen que lloran. El sol lo observa pero ya no lo toca. Ahora la sombra es su casa, su refugio, su guarida. Su hermana oscuridad le ampara.

Este Gato es puro resentimiento. Es Saudade y Sehnsucht.



El Gato no soporta a la luna en la que tanto se quiso acunar.


El Gato se tiene alergia a sí mismo.
El Gato es más Gato que nunca.




No todos los gatos aguantan las siete vidas.

lunes, 8 de noviembre de 2010








                     Tal vez sí.













Tal vez no haya necesidad de redención, ni de lamento. Incluso que las malas intenciones no existan. Que no haya blanco o negro. Que el odio, la frustración y la impotencia sean un pasatiempo vano. Que la tristeza sea un engaño inútil. Que las lágrimas no deban de existir. Tal vez todo es oscuro porque lo vemos así.

Tal vez mañana sea un buen día. Tal vez todo sea cuestión de mirar con buenos ojos. De usar la lente correcta. De levantarse predispuesto a comerse el mundo. De buscar el bien, de hacerlo, para que éste acuda a ti.

Tal vez no mienten cuando dicen que la vida es bella. Que solo hay una. Que la Vida hay que escribirla y que vivirla con mayúsculas. Que la Vida es Todo. Que Tú eres Todo, que la Tú eres Vida.

Tal vez haya mañana y desaparezca el ayer. Tal vez exista aquella dicha infinita. Es posible que algún día me sienta orgulloso por el camino atravesado. 

Tal vez pueda despertarme en tu amanecer, y encontrarme en un reflejo de pupilas. O tal vez me encuentres tú ahí. Quizás sea verdad que algún día nos contaremos por pares, y que las sonrisas serán la moneda de cambio. Quizás encuentre el significado del plural. 

Tal vez no haya sendero y tú lo construyes con tus pasos. Puede que al fin y al cabo tú elijas. Que la felicidad no sea más que una actitud.  Tal vez vivir sea más fácil de lo que parece. Tal vez siempre haya esperanza. Que quien quiere, puede. Y que el que lucha, consigue. Tal vez hay recompensa, respuesta y solución. Tal vez estés hecho para ser feliz.

Tal vez, la Vida te sorprenda cualquier día.

Tal vez , sea seguro que te acogerá el Amor.

Tal vez, exista el paraíso.

Tal vez, habrá que esperar al tiempo.

Tal vez, todo sea cuestión de fe.


Tal vez,





o tal vez no.












sábado, 30 de octubre de 2010



¡Y pensar que el mismo sol que me oscurece te ilumina en este instante!