jueves, 10 de diciembre de 2009




Ha sido un día raro.

No he ido a clase, porque me encontraba fatal. Pero sí he organizado mi cuarto, que lo necesitaba urgentemente.

Me he perdido la última clase que me dará mi profesor guay... es el único joven y guapo que hay en la Universidad. Y tiene pinta de ser muy interesante, por lo que parece, tiene mucha cultura.

Es extraño, siempre tiendo a hacerme amigo de mis profesores. Podría decir que mi mejor amiga en estos instantes, es una treinteañera que me dio Literatura en 1º de Bachiller.

Quizás porque nunca he encontrado a gente interesante, madura, dentro de mi entorno, no he tenido esa suerte. Siempre he tenido que ir buscando fuera. Y bastaba con ver cómo escribía mis comentarios de texto, o cómo corregía o completaba con más información al de Música en 3º, para que se fijasen en mí y se interesasen.

Podrán decir que era un pelota, pero no lo creo. Yo quería hacer amigos de verdad, que me aportasen cosas, más allá de la nota.


Qué raro era en el instituto. Sin amigos.



Ahora en la universidad, es más difícil trabar relación con los profesores. Tienen miedo, parece. Muchos nos infravaloran. Se creen que por ser profesionales en el sector, están a kilómetros de nosotros, cuando en realidad son sólo los 30 centímetros del entarimado los que los hace superiores. Mantienen una distancia con el alumnado demasiado grande. Aunque usando la lógica, es normal, ya que somos demasiados. Pero esa distancia impide a los interesados acercarse... y llega a ser frustrante.


Y ya, paro de desvariar. Podría seguir horas y horas escribiendo de cosas sin sentido, que a nadie interesan.

Bueno, pensándolo mejor, supongo que de eso va el fotolog. Puedo escribir mil chorradas, y luego de un año, contemplar orgulloso mis mil textitos con mil fotitos. Mola.


La foto no tiene nada que ver con el tema. La hice este finde, es un reflejo, que no os engañe ^^

miércoles, 9 de diciembre de 2009



¿Alguien recuerda lo que era un abrazo?


Pocas personas saben darlo.


El que abraza de verdad, emociona el corazón, siente el alma del otro. No abraza ya un cuerpo, abraza un sentimiento.



Necesito calor de otro individuo de mi misma especie.


No somos más que un pincel.

Y nuestro presente es un lienzo inacabado, constituido por los brochazos que trazábamos ayer.



Ese barrio me recuerda al tuyo... ¿recuerdas que jugaba con tu DS Lite negra a tu lado en aquel parque ardiente, en la otra punta de España?




Necesito más colores. Nuevas tonalidades. Y también recuperar mis antiguos lápices.

viernes, 4 de diciembre de 2009


Ha comenzado Diciembre. El mes del dolor, para mí.

Por el frío, por las horribles Navidades, porque estas fiestas serán las más tristes de mi vida. Por los recuerdos, por los balances del año, por los propósitos. Por sentir que vamos a cambiar nuestra vida, pero en realidad permaneceremos en el mismo punto.

Y sigue haciendo frío.



Camille-Winter's Child


Oh what a funny feeling for a child
Born in the middle of the night

jueves, 3 de diciembre de 2009



Como dijo Einstein, Dios no juega a los dados con el hombre.

Mi vida está plagada de casualidades. ¿Seguro que no estamos siguiendo un guión preestablecido?


Todo se compone de pequeños milagros. Como mi fotografía.

miércoles, 2 de diciembre de 2009


La voz perfecta.


In my solitude- Nina Simone: http://www.goear.com/listen/d767ca2/Solitude-nina-simone

In my solitude you haunt me
With reveries of days gone by
In my solitude you taunt me
With memories that never die

I sit in my chair
Filled with despair
Nobody could be so sad
With gloom ev'rywhere
I sit and I stare
I know, I know that I'll soon go mad

In my solitude
I'm praying
Dear God above
Send back my love

In my solitude
I'm praying
Dear Lord above
Send back my love
.


Es imposible no querer a esta mujer.

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Como cuando el verano termina, las sombrillas pasan a convertirse en depósitos de polvo. Y el parasol, imposible ya de cumplir su función, es olvidado, abandonado por quienes tanto le necesitaron. Se mira triste, añorando su anterior belleza. Y observa lo que le rodea con lástima, aquello que despertó tanto interés, ya es un lugar repudiado de la ciudad.

Así estoy yo, solo. Pero en mi caso, el invierno cada vez se hace más duro, y el verano no se vislumbra ya. Ojalá pudiera volver a dar protectora sombra a ciertas personas. Parece ser que decidieron cambiarme por el abrigo.




martes, 1 de diciembre de 2009


""¡No, no he de volver nunca en mí! Dondequiera que entro se me presenta una visión que me saca de quicio. ¡Hoy! ¡Oh destino, oh Humanidad!

Fui al río a la hora de mediodía: no tenía gana de comer. Todo estaba solitario; bajaba de los montes un viento húmedo y frío, y las grises nubes de lluvia se amontonaban sobre el valle. Desde lejos vi a un hombre buscar hierbas. Cuando me acerqué más a él [...], vi una fisonomía muy interesante, cuyo rasgo dominante era una tranquila tristeza, pero que por lo demás no expresaba otra cosa que la sensatez [...]. Le pregunté qué buscaba.
-Busco flores -respondió con un profundo suspiro.
-Ahora no es la estación buena -respondí, sonriendo.
-Hay muchas flores -dijo, bajando junto a mí-.En mi jardín hay rosas y madreselvas de dos clases; una me la dio mi padre. Crecen como malas hierbas: las busco hace ya dos días y no las puedo encontrar. Por ahí siempre hay también flores amarillas, azules y rojas, y la centaurea tiene unas florecitas muy hermosas. No puedo encontrar ninguna de ellas.
Noté algo inquietante, y po reso procuré dar un rodeo preguntando:
-¿Pues qué quiere hacer con las flores?
Una extraña sonrisa de éxtasis cruzó su rostro.
-Si no me traiciona -dijo, poniendo el dedo en los labios-, he prometido un ramillete a mi amada.
-Está muy bien -dije.
-Oh -dijo él-, ella tiene otras muchas cosas, es muy rica.
-Y sin embargo, le gustará un ramillete -respondí.
-¡Oh!, tiene joyas y una corona.
-¿Cómo se llama ella, pues?
-Si me quisieran pagar mis Estados -respondió- yo sería otro hombre. Sí, hubo un tiempo en que estuve muy bien. Ahora estoy fuera de mí. Ahora estoy... -Una húmeda mirada al cielo lo expresó todo.
-Entonces ¿era feliz? -pregunté.
-¡Ay!, me gustaría volver a estar así -dijo-. Entonces estaba tan bien, tan alegre, tan ligero como un pez en el agua.
-¡¡Enrique!! -gritó una vieja que venía por el camino-.Enrique, ¿dónde te has metido? Te hemos buscado por todas partes.
-¿Es su hijo? -pregunté, acercándome a ella.
-Sí, es mi pobre hijo -respondió-. Dios me ha dado una cruz muy pesada.
-¿Cuánto tiempo lleva así?-pregunté.
-Tan tranquilo como ahora -dijo- sólo medio año. Gracias a Dios que ahora ha mejorado, porque antes estuvo un año entero furioso y le ataron con cadenas en el manicomio. Era un hombre excelente y tranquilo, y de repente se puso melancólico, cayó en una fiebre ardiente, y luego se volvió loco: ahora está como usted ve. Si le contara, señor...
Interrumpí el torrente de sus palabras con la pregunta: --¿Qué fue ese tiempo que alaba, en que estaba tan feliz y tan bien?
-¡Pobre loco! -exclamó compasiva-, se refiere al tiempo en que estuvo en el manicomio, donde no sabía nada de sí.
[...]
¡Cuando eras feliz!, exclamé, yendo de prisa hacia la ciudad, ¡cuando estabas como un pez en el agua! ¡Dios del cielo!, ¿has puesto como destino a los hombres que no sean felices sino antes de tener uso de razón o cuando la pierden? ¡Desgraciado! Y también ¡cómo envidio tu extravío, la confusión de tus sentimientos, en que sucumbes! Sales lleno de esperanza a buscar flores para tu reina... en invierno... y te entristeces porque no hay ninguna. Y yo... yo voy sin esperanza, salgo sin objetivo y vuelvo a casa como salí. Tú te jactas de qué hombre serías si te pagaran tus Estados. ¡Feliz criatura!, que puedes atribuir tu falta de felicidad a un obstáculo terrenal. ¡Tú no sientes! No sientes que tu desdicha reside en tu corazón destrozado, en tu cerebro trastornado, y ahí no te pueden ayudar todos los reyes de la tierra.
Perezca el hombre sin compasión que se burla de un enfermo que viaja a las más lejanas fuentes, que acrecentarán su enfermedad y harán más dolorosa su vida; el que se eleva sobre su corazón oprimido y, para librarse de su conciencia devoradora y acabar con los padecimientos de su alma, emprende una peregrinación hacia la Tierra Santa. Cada paso que avanzan sus pies por el camino sin abrir es una gota de alivio para su alma angustiada, y con cada día que tarda en el viaje, su vurazón se somete con más facilidad a muchas opresiones... y ¿hay que llamar a esto locura? [...]
El mundo es lo mismo por todas partes: recompensa y gozo por el esfuerzo y el trabajo: pero ¿a mí qué?. Sólo estoy bien donde estás tú, y quiero sufrir y disfrutar ante tu rostro. [...] ¿No me has de escuchar?.""
Los sufrimientos del joven Werther, Goethe

He eliminado algunas partes innecesarias, y al final, las súplicas a Dios he preferido dirigirlas a otra cosa en concreto, pero indefinida.

El loco no comprende sus actos. Sus tristezas son maquinales, son sentimientos impersonales. No son conscientes de las causas ni los objetivos.

Pero yo, demasiado cuerdo, tengo poseo una horrible consciencia. Una lucidez que me hace ver con demasiada claridad el fondo de las cosas. Nada es agradable ante tan crítica vista, por lo que pocas cosas me parecen buenas.

Como dijo Antonio Gala... "No soy pesimista, soy un optimista bien informado".

Y ya
.